Soluciones contra la despoblación

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El texto, de Agapito Modroño Alonso, hace un repaso de la situación actual de la España vaciada y ofrece una serie de posibles soluciones contra la despoblación

Premisa previa: No podemos aspirar a que los pueblos se vuelvan a llenar como en los años de la posguerra, cuando el campo, entre labradores, jornaleros y artesanos, absorbía el 70% de la población activa. Cuando en ellos la tasa de natalidad andaba por el 40/1.000. Sí, en cambio, es posible, justo y necesario asentar unas cuantas familias en cada aldea para que éstas no desaparezcan del todo. Otro dato a tener en cuenta es la baja tasa de natalidad en el conjunto de España.

¿Con qué contamos?

Primero.– Con los muchos millones de ayudas procedente de la Política Agraria Común y de los fondos Leader que gestionan los Grupos de Acción Local.

Segundo.– Con viviendas, las últimas cerradas, habitables, que llevan el paso de las primeras candadas: la ruina, la despoblación.

Tercero.– Me estoy refiriendo a la Comarca de “Tierra de Campos”, corazón de Castilla y León, de la que ya se ocuparon los regeneracionistas (Unamuno, en secreto, cuando quería imbuirse de horizontal castellanidad, de lejanos horizontes, de ocres barbechos, rubios rastrojos, del adobe y el tapial, de enjutos campesinos, la visitaba). En estos pueblos, con cada pastor que se jubila, queda en desuso moderna nave, sala de ordeño, maquinaria…

Cuarto.– Agua, aire y sol limpios; paz y tranquilidad.

¿Qué se puede y debe hacer para luchar contra la despoblación?

1º.-  Es cuestión de aprovechar esos y otros recursos.  lo que tenemos más a mano. Todo pasa por medidas, por decisiones políticas (¡Lástima no pudiera ir a gritarlas al Congreso de los Diputados! Lo intenté encabezando la candidatura de UPyD), que no necesariamente suponen invertir dinerales.

¿Dónde van las subvenciones de la PAC?  La mayoría a las ciudades.

Más de la mitad de los perceptores no son agricultores ni ganaderos, no cotizan a la Seguridad Social Agraria. También muchos de los profesionales del campo, sobre todo en la agricultura extensiva cerealista de secano, no viven en el pueblo, sino que se desplazan en las pocas épocas del año de labores y recolección. Vienen de la ciudad, donde, con los dineros de la PAC, han comprado el piso mientras dejan caer la casa del pueblo.

Si miran las estadísticas de la cantidad de dinero y jóvenes que se “incorporan” a la actividad agraria, quedarán asustados. ¿Dónde están éstos que no los veo por los pueblos? En las ciudades.

Sí, ya sé que nuestra Constitución contempla que cada quien viva donde le dé la gana. Esto debe entenderse en que cada uno fije su residencia donde tenga su trabajo. Si apelamos a ese “intocable” derecho, puede un preso de Topas, por ej., exigir vivir en un chalet de la Costa del Sol.

También, apelando a la libertad, podría cada agricultor cultivar lo que le diera la gana. Pero no: las directrices de la PAC le marcan los porcentajes de cada cultivo, la prohibición de según qué pesticidas, una serie de normas.

Pues bien: una norma de justicia que yo impondría, una condición para percibir las ayudas de la PAC, que tienen, entre otros objetivos, mantener la vida en el medio rural, sería la condición para cobrar, la de vivir en el pueblo.

2º.- Continuando con esa idea de aprovechar lo que tenemos a mano, vayamos a la vivienda.

Dentro de mi filosofía política está el respeto por la propiedad privada, pero siempre que cumpla una función social. ¿Cuál es la que cumplen esas casas, cerradas no hace tanto, cuando sus dueños fallecieron o se fueron a la residencia, en pueblos donde quedan veinte habitantes, y viejos?

No me refiero a segunda viviendas abiertas, aunque sólo sea, quince días al año. Me refiero a las miles y miles en el conjunto de España, que no se abren ni para una visita.

Conozco un puñado en cada uno de estos pueblos. Los propietarios herederos que, en bastantes casos, están intentando rechazar esa herencia. Tuve ajustada, para unos asturianos que luego se volvieron atrás, una preciosa casa de pueblo, bien arreglada, con corral donde podría haber una huerta, y gallinas, etc. en doce mil euros. Ahí sigue.

Mi propuesta: Que la Junta de Castilla y León creara un banco de viviendas para recibir todas las que le fueren donadas (sé de unas cuantas, en las aldeas, que quieren regalarlas). Para animar más a la “donación” a las cerradas todo el año, imponerles un gravamen fiscal en el IBI.

Esa es una medida que debía imponerse ya en los pueblos cabecera de comarca, donde si no fuera por la injustificada especulación, alguna familia más vendría. Lo que sería un gran activo contra la despoblación, se necesitan familias.

Deshabitadas más del 60 %, al menos un 30% entre casas y solares (donde estaban las arroñadas) de forma permanente, hay casas que llevan con el cartel de se vende años y años. Nadie hay para comprar, nadie para pagar lo que piden.

El correo: info@españadespoblada.es

Suscribe esta carta Agapito Modroño Alonso, que nos escribe a través del correo de la web: info@españadespoblada.es, que sigue abierto para cualquier comentario, sugerencia o consulta. Él es hijo de modesta familia de aguardienteros. Desde niño vendimiador, arrosiador del alambique; cavador de majuelos; segador de alfalfa a guadaña; estudios de magisterio mientras trabajaba de recadero y mecanógrafo de abogado; treinta y ocho años en escuelas rurales y colegios comarcales…; promotor cooperativo agrícola, labrador; bloguero activista regenerador anticacique, modesto escritor de relatos costumbristas y de la reciente y sangrante historia de la guerra civil en su pueblo…

Vive en casa de adobe, entre “Zamora y Palencia”, que dicen “Tierra de Campos, lo que son campos de tierra”.

Le duele en el alma ver cómo en torno al ladrillo mudéjar de torres y campanarios se están formando promontorios del tapial y el adobe que se arroñan y, entre ellos, machones y tablas que se pudren. Las vigas, hincadas en la ruina, intentan resistir: ya no sirven para “yunta de carreta, ni siquiera para arder en alguna mísera caseta”.

“Está en el ajo”. Rabia por aportar donde se le oiga, ideas fáciles contra la despoblación.

 

2 comentarios en «Soluciones contra la despoblación»

  1. Insisto en el aspecto fundamental de aprovechar viviendas en buen estado en pueblos a punto de cerrarse. Podrían los propietarios cederlas gratuitamente a cambio de su conservación, SIN PERDER LA PROPIEDAD DE LAS MISMAS. Lo mismo con las NAVES GANADERAS cerradas.
    Posibles habitantes:
    a).- Urbanitas teletrabajadores.
    b).- Familias que se incorporen a la actividad ganadera.
    c).- Hortelanos ecológicos para lo que bastan tanta pequeña huerta y cortina yermas.
    d).- Beneficiarios del Salario Mínimo Vital.
    e).- Trabajadores en instalaciones de energía renovable, hidrógeno verde, a lo que dedicaremos próximo capítulo.
    f).- Jubilados que quieran regresar a los pueblos.

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