Ángela Baldellou

Coordinadora General del
Observatorio 2030 del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España

ECONOMÍA VERDE

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Cuando hablamos de despoblación muchas veces salen a relucir otros conceptos relacionados. La sostenibilidad y la compenetración entre sectores son algunos de esos términos y están englobados en la economía verde. Una sostenibilidad económica, social y medioambiental ligada a la suma de fuerzas entre los diferentes agentes políticos y sociales.
Por primera vez en España esas cuestiones se englobaran en un Máster de Economía Verde impulsado por Next Educación. Hablamos sobre todo ello con su directora, Ángela Baldellou, que además es Coordinadora General del Observatorio 2030 del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE), Doctora Arquitecto y Miembro del Consejo de la Unión Internacional de Arquitectos por Europa.

Para contextualizar un poco ¿Qué es la economía verde?

Existen muchas definiciones sobre la economía verde, pero para mí, la economía verde es la única salida para hacer compatible un modelo productivo con la supervivencia del planeta. Es el futuro.

La economía verde es una nueva forma de pensar, en la que las interacciones humanas y sus repercusiones son sostenibles y en las que no se plantean las decisiones en función de parámetros lineales, sino que se tienen en cuenta los impactos positivos que estas generan en sus entornos, y todos los factores económicos, sociales y medioambientales que involucran. En ese sentido, la economía verde es una economía que opera sobre todos los parámetros de manera transversal bajo criterios de sostenibilidad.

Es una economía productiva, que incentiva, que innova, que provoca colaboración e induce hacia  las alianzas,  que genera beneficios en sus entornos en todos los niveles productivos, de relación, de gestión y de negocio, y en todos los sectores. Multi nivel, Multi actor.  Es una nueva manera de plantear las relaciones económicas, no sólo mirando la rentabilidad de lo que se genera, sino mirando más allá del corto plazo, mirando las repercusiones a largo plazo en las sociedades en las que opera.

¿Por qué es importante la economía verde en el mundo actual?

Es importante porque realmente estamos sometiendo al planeta a unas tensiones que probablemente son inasumibles. En el contexto europeo la conciencia medioambiental y la emergencia climática estaban admitidas y ya se estaban tomando medidas a través del ‘Green Deal’, pero el COVID-19 lo que ha hecho es aumentar esa sensibilización.

En ese sentido, viene a ser todavía más urgente que seamos conscientes de nuestra capacidad de acción. Que aún estamos a tiempo y de que si no actuamos probablemente no tengamos futuro. Y por ello, es absolutamente fundamental que cambiemos los a nivel mundial, faltan acuerdos vinculantes globales. Y mucha cooperación internacional.

En Europa, las cosas pintan bien, todas las ayudas para la reconstrucción que se están planteando post Covid van a ir vinculadas a decisiones verdes, digitales, de formación… es decir, las ayudas no van a ser un cheque en blanco, sino que van a vincularse a cambios de modelo, hacia una economía más verde y más sostenible para ser sociedades más resilientes. Pero Europa es solo una pequeña parte del planeta y con un impacto menor en la descarbonización. Podemos dar ejemplo si hacemos las cosas bien, pero al final, la asignatura pendiente es involucrar y comprometer a los continentes con mayores dificultades. Habrá que Colaborar, habrá que ayudar,  y habrá que sancionar si es necesario, porque no hay muchas opciones de continuar haciendo las cosas como hasta ahora.

¿Qué relación tiene la economía verde con la lucha contra la despoblación?

Yo creo que la economía verde es una buena herramienta contra la despoblación porque, al final, lo que trata es de crear sociedades más sostenibles donde se aprovechen todos los recursos teniendo en cuenta las propias capacidades y las propias condiciones del entorno.

No podemos descuidarnos y mantener territorios totalmente abandonados e improductivos. se ha demostrado que es una estrategia suicida.  Y por ello, hay que invertir en que nuestras sociedades sean productivas, reconstruir los tejidos industriales de estas zonas de España que están inoperantes, dotarles de sistemas de innovación, de tecnología, de acceso a recursos, para que puedan ser competitivas y para que puedan abastecernos y ser resilientes.

Se ha demostrado que hay sectores, como el energético o el agroalimentario, que son fundamentales en situaciones de pandemia y en los que podríamos invertir y reactivar muchos territorios. Tenemos que hacer un esfuerzo para repoblar a través de estrategias que fijen a la población, garantizando acceso a la educación, a la digitalización, a la cultura… la innovación a través de la tecnología debe favorecer estos procesos. Y gracias a eso lograremos tener sociedades y territorios más equilibrados, donde seamos capaces de producir economías en armonía con el medioambiente y con las tradiciones y ser mas productivos regenerando tejido productivo en entornos que ahora estamos descuidando. Estos son fundamentales y perfectamente viables con buenos planteamientos y estratégicos a largo plazo.

Políticamente y socialmente ¿Se le está dando la importancia que merece?

Políticamente se le está dando importancia porque es un discurso que vende. Lo que está por demostrar es que se adopten realmente las decisiones políticas con visión de Estado. Que lo que se dice se haga de verdad. Menos discurso político y más acción. A la gente le gusta escuchar que se va a invertir en estos términos, pero falta por demostrar que la sociedad, las empresas y las administraciones sean capaces de articular esas ayudas.

Y socialmente yo creo que mucha gente está concienciada, pero pasa como con las medidas para el  Covid, que nos relajamos. Al final socialmente vamos a tener que adaptarnos, y si no es por conciencia individual, será porque legislativamente también nos vengan imposiciones que hagan que cambiemos nuestros hábitos. Creo que el compromiso personal aún es limitado para influir en la acción y en los resultados. Hay pocas personas concienciadas como para cambiar sus hábitos, así que la gran mayoría lo tendrá que hacer por Ley. Será la única manera..

Hablaba antes de globalidad y de transversalidad ¿Pueden participar en la economía verde todos los sectores o está enfocado en unos determinados?

La economía verde, como te digo, tiene que ser una nueva forma de plantearnos absolutamente todas las acciones en las que intervenimos como sociedad.

Tiene que involucrar a la ciudadanía, a todas las decisiones que se toman en el campo urbanístico y en el campo de la gestión, o sea tiene que afectar a las decisiones de las administraciones.

Debe repercutir también sobre las decisiones de las empresas. No pueden seguir actuando según los parámetros tradicionales de una economía lineal que sólo mira por el beneficio y la rentabilidad de manera cortoplacista. Las compañías tienen que empezar a mirar por los impactos que generan en el entorno y en las sociedades a largo plazo. La economía verde hace que las estrategias empresariales tengan que adaptarse a ese nuevo paradigma. Además, plantea que sea necesaria la colaboración público-privada en la toma de decisiones sobre cambios de modelo, que son decisiones y transformaciones complejas.

Y, por supuesto, tiene que afectar a las decisiones que tomamos como individuos. Debería ser un nuevo paradigma social en el que todas las personas aprendiéramos a comportarnos en nuestro ámbito privado con una serie de pautas mucho más sostenibles. En cuanto a consumo, economía doméstica, comportamientos que sean más respetuosos, más solidarios, más colaborativos…

Es una economía que tendría que empapar todos los estamentos en los que actúa. A nivel país, a nivel de administraciones centrales y locales, a nivel empresarial y a nivel particular.

Cambiando un poco de tercio y para hablar sobre el Máster ¿Por qué crees que no se había hecho antes un máster de economía verde?

Quizás porque el planteamiento que nosotros estamos haciendo es muy holístico, muy transversal y son formas de pensar que cuestan. Estamos acostumbrados a planteamientos y a másteres súper especializados y que hacen del conocimiento compartimentos estancos.

La economía verde tal y como nosotros la estamos concibiendo y tal y como se plantea en el Máster es un concepto absolutamente global. En él pueden participar todos los estamentos, todos los grupos y distintas profesiones en diferentes ámbitos de actuación. Todos podemos aportar desde nuestro espacio profesional.

Creo que muchas veces cuesta mucho, desde la enseñanza, volver a esa visión humanista en la que necesitamos recuperar planteamientos muy transversales. Por eso no se ha planteado hasta ahora. Y, en cambio, creo que precisamente esa visión global ha sido un acierto. Es la que hace posible la colaboración y será la que haga posible poner en marcha todos estos proyectos, que tienen muchas consecuencias en su aplicación y al final necesitan de muchos actores para su cumplimiento.

Creo que es el primero en España con ese planteamiento tan global y creo que es el adecuado. Servirá para formar a profesionales, que serán capaces de dar las respuestas globales que necesitamos desde distintos ámbitos de actuación, con gran capacidad de liderazgo y de visión integral..

Y para los que estén interesados en cursar el Máster de Economía Verde ¿Cuáles son las habilidades y las capacidades que adquiere el alumno?

Lo que se adquiere en el Máster de Economía Verde son dos capacidades  fundamentales: la capacidad de la “Adaptación”, imprescindible para ser resilientes profesionalmente. Es decir, que cada uno desde distintas profesiones y diferentes responsabilidades podamos ser capaces de adaptar nuestras habilidades y nuestra visión de crecimiento profesional, a las necesidades concretas de cada momento con criterios de sostenibilidad.

 La capacidad de adaptación, además, es una de las más valoradas por los departamentos de recursos humanos de las empresas.

Y la capacidad de “Anticipación, que va unida a la capacidad de innovar en los procesos. Una cosa es adaptar tus capacidades a un nuevo entorno cuando viene una situación compleja, y otra es ser capaz de prever una situación compleja y estar preparado, de plantear diversos escenarios, de inventar, de crear. De romper estigmas.

En el Máster están al día de lo que ocurre, con profesores que no son profesionales de la docencia, sino profesionales en activo, en sus campos, y que ponen ya en marcha estrategias disruptivas. Que ya están pensando diferente en un mundo diferente.